La humilde casa de Fabiola Pelozo, ubicada en el barrrio Jerusalén, de Alderetes, se incendió ayer por la mañana. Según explicó, la tardanza de los bomberos obligó a los vecinos a auxiliarla, pero cuando llegó el camión hidrante ya toda la casa estaba e cenizas. Fabiola estaba trabajando cuando se produjo el siniestro, presumiblemente a causa de un corto circuito. En la vivienda estaban sus hijos durmiendo. Los vecinos se comunicaron con un compañero de trabajo de Fabiola para avisarle lo que había pasado. Ella llegó inmediatamente pero fue muy poco lo que pudo salvar.
La historia de Fabiola conmovió a los lectores de LA GACETA. Es madre de 10 hijos, dos de ellos discapacitados. Vive de la basura, de lo que recoge en la calle o en basurales y logra vender para reciclaje. “A veces lo que junto no alcanza para parar la olla entonces agarro el carro y salgo de nuevo”, confesó a LA GACETA durante la entrevista que se publicó el 25 de abril último. Sólo dos de sus hijos van a la escuela. Los otros, por diferentes dificultades, no pueden asistir.
Después de que se publicó esta nota, hubo gente y funcionarios que expresaron su solidaridad y le dieron cosas a Fabiola (camas y colchones, por ejemplo), pero ahora el fuego ha consumido lo poco que había conseguido.